Descubriendo Yucatán: tras el rastro del Chilam Balam

Descubriendo Yucatán: tras el rastro del Chilam BalamMÉRIDA, Yuc.- En algunos pueblos le llaman raspados, pero en Tekit se les conoce como machacados. Se trata de una bebida refrescante a base de frutas naturales que, además de nutritiva, es la especialidad y principal fuente de ingresos para muchas familias de esta población que forma parte de la Ruta de los Conventos.
Además del ex convento de San Antonio de Padua, construido en el siglo XVI, y de la capilla de San Cristóbal, el municipio de Tekit cuenta con vestigios arqueológicos de la cultura maya en Chumulá, así como bellos cenotes, que atraen a un buen número de visitantes.
Siguiendo la Ruta de los Conventos, después de haber visitado Acanceh, Telchaquillo y Tecoh, esta vez se visitó Tekit, Chumayel y Mama.
En Tekit, comunidad de aproximadamente 15 mil habitantes, el 80 por ciento de la población vive de la producción de guayaberas y el bordado de hipiles, pero los domingos el pueblo se viste de fiesta.
Hay un gran movimiento económico en esta localidad debido a que los habitantes de otros municipios llegan para vender sus productos del campo: tomates, naranja dulce, papaya, sandía y melones, entre otras frutas y verduras.
Frente a la iglesia, José Bernardo Chi y su hija Blanca del Rocío instalan su puesto de venta desde las siete de la mañana, acompañados con el tañir de las campanas que invitan a la primera misa.
Cuando termina la ceremonia religiosa, los vendedores están listos para atender a la clientela. Los machacados combinados cuestan 12 pesos.
En un vaso se coloca una pieza de hielo con plátano machacado, al que se agrega vainilla, chocolate, lechera y chispas de chocolate.
Si lo prefiere combinado puede pedir que le agreguen piña, elote, chamoy o cualquier otra fruta de la temporada. Dicen los nutriólogos que un machacado equivale a unas cinco mil calorías, así que no se preocupe tanto por comer.
Tekit significa “lugar del desparramiento” y en la época prehispánica perteneció al cacicazgo de Maní de los Tutul Xiu, uno de los pueblos más importantes.
En el ex convento de “San Antonio de Padua” encontrará estatuas de santos en todos sus nichos. Tekit perteneció a la zona henequera de Yucatán y en la actualidad sus tierras tienen la vocación agrícola para el cultivo del agave.
Otro de sus atractivos es el cenote Bekal, ubicado a siete kilómetros de la ciudad. Si lo desea, puede rentar un tricitaxi que llevará como máximo a cuatro pasajeros, pero el conductor los esperará a que disfruten de las aguas cristalinas del cenote, mientras se bañan. A pesar de la distancia, es un sitio concurrido por la gente de la localidad, así que no estará solo, aunque debe tomar las precauciones necesarias para meterse al agua.
La localidad de Mama se ubica a 57 kilómetros al sureste de la ciudad de Mérida y, aunque no hay datos exactos sobre su fundación, se dice que existe desde antes de la Conquista.
Aquí también encontrará cenotes, pero si tiene suerte, podrá encontrarse un mono araña, conejos, mapaches, iguanos, lagartijas o algunas aves como chachalacas o codornices. La alfarería es la actividad más importante en este lugar, en donde se rinde honor a la Virgen de la Asunción, del 4 al 15 de agosto, con vaquerías, bailes populares y procesiones.
El tercer punto del recorrido, Chumayel, destaca por ser cuna de uno de los libros considerados fuente básica de información de lo que fue la cultura maya en Yucatán: el Chilam Balam de Chumayel.
Se localiza aproximadamente a 70 kilómetros al sur de Mérida y su nombre es interpretado como “lugar donde el calabazo no arde”. 

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