El Banco Yucateco de 1898

El Banco Yucateco de 1898El Banco Yucateco
de 1898
Eran los tiempos dorados de Yucatán, cuando todo el mundo era millonario, excepto los jornaleros del henequén. El Estado contaba con sus propios bancos, entre ellos El Banco Yucateco que imprimía sus mismos billetes. Y hay que decir que Yucatán se había adelantado a muchos Estados de la República en asuntos financieros gracias a la poderosa industria henequenera, que le vendía al extranjero todo el agave que los otros podían comprar.
Para muestra basta un botón, dice el dicho vulgar. Reproducimos para nuestros lectores la fotografía de un billete de diez pesos del mencionado Banco Yucateco, billete tan bueno como los nacionales. ¡Y qué no se podía comprar entonces con diez pesos! Nuestro dinero valía de verdad y a la par con nuestros bancos, ya funcionaban o estarían por funcionar otras industrias como la cervecera, la fosforera, la cigarrera y la cordelera.
Gracias al Dr. Sosa Vela por esta aportación.

Los yucatecos en EU: ¡185,000!

-Yo creo que más, maestro –le digo al “teacher” Vallejo, quien lee su periódico, como águila solitaria, en el Foreign, poco antes de que lo aborden a su mesa, donde luce una “chela” Heineken, los C.C. Lara Durán y Grosjean Abihmeri.
-¿Será? –responde pasmado, levantado el mentón-. Pero yo sólo me baso en los estudiosos locales, mi cuate, que afirman que en los 5 años recientes, el número de yucas laborando en la Unión Americana asciende a 185,000 personas.
-Mire Ud. –le indico-, cuando estuvimos en Los Angeles hace medio siglo, o quizás por 1964, vivían nada más en esa gran ciudad 50,000 paisanos. ¡Figúrese ahora, maestro!
-No es de extrañarse –admite-, porque la pobreza y su hermana la miseria en los pueblos de nuestro Yucatán, obligan a los paisas a buscar nuevos horizontes y a respirar nuevos aires y van tras el Sueño Americano, que muchas veces para ellos es una pesadilla. Pero allá van, a paso redoblado y con la frente en alto, a las “Ontras”, las “Standards” y a los “Beverly Hiltons”… ¡fíjese namá! Y como Ud. señala en cierta forma, algunos pagan un alto precio, que puede ser la “calaca” en al desierto; mas los que consiguen establecerse y conseguir empleo, con papeles y demás chivas, o aún sin ellos, les envían suficientes billetes verdes a sus familias, con cantidades tremendas que jamás obtendrían laborando en su pobre comunidad.
-Es una verdad amarga la que Ud. expone, profesor –le señaló.
-¡Sí, claro! –responde- Es un escenario triste, pero que responde a la realidad mexicana, mi cuate, que mantiene la condición criminal como tantas veces he dicho, del abandono del campo en nuestro país, señor, y de que opta por importaciones agrícolas del país del Norte, que bien conozco pues un “primo” me disparó un titipuchal de “Heinekens” porque le hice publicidad a la “birria” que representaba.
-¿Y cómo ve la cosa, señor Ramón? –finalizo la entrevista.
-Mire –explica- esta realidad que lastima a los habitantes de México no tiene para cuándo terminar, señor, cuando menos por estos años de 2012… Yo digo, y lo digo con mi autoridad de viejo servidor del Estado, de infatigable profesor de tiempo completo, y escúchelo bien: creo que seguiremos siendo un pueblo de agachados…
En ese momento llegaron los C.C. Lara Durán y Grosjean Abihmeri y para no ser menos que el magíster, pidieron al mesero sus Heinekens. 

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