PRI: ¡busco candidato! (II)

POR ENRIQUE ARANDA

Consolidada ya en todos los ámbitos, la irrefutable convicción de que la debacle priista en los pasados comicios tuvo en el hartazgo y el malestar social prevalecientes contra gobierno(s) y partidos, así como en la división del priismo sus principales, aunque no únicas causas, las áreas estratégicas del Revolucionario Institucional —las más cercanas a su dirigencia, presumiblemente— comenzaron a explorar (“ahora sí, y en serio…”) alternativas, y a evaluar escenarios, de cara a las cada vez más cercanas presidenciales de 2018.

PRI

En paralelo, partiendo de premisas similares, cada vez parecen ser más los analistas para quienes resulta difícil, cuando no imposible, pensar en una candidatura presidencial tricolor encarnada en alguno de los protagonistas del actual gobierno que, guste o no —“de manera más o menos injusta”, incluso— acabaron siendo responsabilizados por el elector de lo que, en su momento, el propio presidente Enrique Peña Nieto identificó como un mal humor que impide ver avances logrados (durante su gestión)… y que, finalmente, fue lo que llevó a aquél a votar en contra del gobierno y el PRI, su partido.

Ello, más la generalizada convicción de que así como el negativo resultado obtenido por el priismo en la pasada elección “forzó ya algunos descartes…”, debe obligar también a realizar “algunos encartes…”, parece alentar la realización de análisis y toma de decisiones sobre posibles relevos al primer nivel gubernamental —en el exPalacio de Covián y en la mismísima Residencia Oficial de Los Pinos, según algunos— y, obvio, sobre cómo utilizar los mismos para engrosar la lista de “posibles”, de parte del oficialismo, hacia al 2018.

Hoy es en ese marco, por ejemplo, que los nombres de los titulares de Desarrollo Social (Sedesol) y Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural (Sagarpa), José Antonio Meade Kuribreña y José Calzada Rovirosa, respectivamente, comienzan a ganar espacios en cuanto análisis poselectoral se realiza, aunque habría que reconocer que no son los únicos, pues a ellos —“aunque con menor puntaje y recurrencia, es verdad”— habría que agregar los de la secretaria de Relaciones Exteriores y de los secretarios de Educación Pública (¡otra vez!) y de Salud.

No deberá pasar mucho tiempo entonces, antes de que desde la cúpula del gobierno federal y del Revolucionario Institucional se emitan señales claras sobre lo que, eventualmente, se prevé que debe ocurrir en las semanas o meses por venir para enfrentar con mejores expectativas de éxito no sólo la estratégica elección en el Estado de México que, junto con la de Coahuila y Nayarit, habrá de realizarse en junio venidero, y el cada vez más inminente cierre de la actual administración sino, esencialmente, la puja por la sucesión —“con otro priista, se entiende”— en la Presidencia.

Y en tal escenario, insistamos, las prisas están del lado tricolor

 

ASTERISCOS 

Si bien fallida, por cierto, a no pocos llamó la atención el intento de “revuelta” que, en el marco de su pasada plenaria, el miércoles, se dio en el interior de la fracción senatorial del Revolucionario Institucional donde, se dice, llegó a proponerse el relevo de Emilio Gamboa Patrón en la coordinación, por el queretano Enrique Burgos García, y la postulación de Lilia Merodio como presidenta de la Mesa Directiva, ahora que al tricolor le tocará asumir la posición.

*Al igual que en México antes, y aún hoy, activistas profamilia dominicanos y de otros países marcharon ayer en Santo Domingo, donde se llevan a cabo trabajos de la Asamblea de la OEA, para exigir a Luis Almagro, su dirigente —impulsor indirecto de reformas repudiadas aquí—, decline “obligar a Estados miembros a adoptar políticas basadas en conceptos relativistas sobre orientación sexual e identidad de género”.

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