Orlando y las elecciones

POR ANA PAULA ORDORICA

Ha sido el peor atentado terrorista en Estados Unidos desde el ocurrido el 11 de septiembre de 2001 por el número de víctimas. Y sucede mezclando tres de los temas más sensibles que enfrentan a la sociedad norteamericana: derechos para la comunidad LGBT, control de armas y terrorismo. Todo ello en medio de las campañas hacia la elección presidencial de noviembre.

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Es justo en estos momentos en los que la sociedad puede ver claramente si a quien va a elegir para ser el próximo mandatario puede o no con la responsabilidad. Es ahora cuando los estadunidenses pueden decidir si quieren que sea Donald Trump el que tenga acceso a la fuerza, las armas y códigos nucleares y la estrategia —además de ser el comandante supremo del ejército más poderoso de la tierra— o prefieren que ese puesto lo ocupe Hillary Clinton.

¿Cómo reaccionó cada uno a la masacre de Orlando? Vimos a una candidata que habló con templanza y otro que rugió con fuerza.

Hillary esperó a que saliera el presidente Obama a pronunciarse antes de fijar una postura sobre lo ocurrido la madrugada del domingo. Donald Trump no esperó y estuvo muy activo, sobre todo a través de las redes sociales.

En Twitter escribió que lo ocurrido en Orlando era sólo el principio y que se debía al liderazgo débil e ineficiente. Pidió mano dura. Ese tuit logró, en menos de 24 horas, casi 23 mil retwitts y 56 “likes”.

Vimos a un Trump que respondió de inmediato con ataques políticos y autofelicitaciones por haber estado en lo correcto respecto al fundamentalismo islámico. Lo normal en un Trump que, tras los atentados de París, declaró que: “Cuando hay una tragedia, todo lo mío se va para arriba: mis números se van al cielo porque no hay fortaleza en este país. Tenemos políticos tristes y débiles…”.

Y lo mismo reaccionó tras la matanza de San Bernardino, California, cuando pronunció su ya famoso discurso en el que dijo que él va a prohibirle la entrada a EU a TODOS los musulmanes.

Hillary Clinton, por el contrario, habló de mesura. Y se refirió a la necesidad de endurecer la venta de armas en EU, sobre todo cuestionando para qué se permite la compra de armas largas como el AR-15 que utilizó Omar Mateen, el asesino de Orlando, en el bar Pulse en el que murieron 49 personas, además de él.

Aunado a ello, Clinton condenó que el ataque ocurriera en el momento y lugar en que se llevó a cabo. En un bar gay en el mes de junio que en EU es dedicado al Orgullo LGBT. Hizo, al igual que Barack Obama, un llamado a responder con unidad y sin rencores ni más violencia a la violencia.

¿Cómo afectará lo ocurrido en Orlando y las reacciones de ambos precandidatos en la campaña presidencial? ¿Quién saldrá golpeado y quién fortalecido?

La respuesta está en el grado de hartazgo y enojo de la sociedad estadunidense que, es claro, se encuentra polarizada. Si impera el enojo, el apoyo se irá conTrump, que señala la debilidad de las autoridades como las responsables de que ocurran estas matanzas y de que se permita que radicales islámicos estén en territorio norteamericano —no importando que Mateen nació en Nueva York.

Adiós a ser políticamente correctos, pidió Trump el domingo y reafirmó en su discurso de Manchester ayer. Mano dura; mano firme, es lo que ofreció entre los tuits que estuvo publicando, olvidando que Obama y Hillary han sido mucho más exitosos en combatir el radicalismo islámico de lo que fue George W. Bush.

Con Obama y Hillary como secretaria de Estado, fue abatido y asesinado Osama bin Laden. Con George W. Bush, por el contrario, comenzó la incursión en Oriente Medio, que fue parte de lo que llevó al surgimiento del Estado Islámico.

Si impera la mesura y el apoyo a políticas responsables, la sociedad estadunidense volteará a ver a Clinton.

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